Aspectos psicológicos

El recibir un diagnóstico de cáncer de mama genera un impacto psicológico inevitable en cualquier momento de la vida. El malestar emocional o distrés tiene una incidencia de por lo menos 50% en pacientes oncológicos. Sin embargo, las mujeres jóvenes pueden ser especialmente vulnerables a los efectos negativos al recibir un diagnóstico de este tipo.

Se ha demostrado que los pacientes con distrés emocional:

  • Requieren más servicios médicos
  • Tienen menor aceptación y adaptación a la enfermedad
  • Tienen menos adherencia al tratamiento
  • Reportan menor calidad de vida

Las preocupaciones que presentan las mujeres jóvenes a menudo son diferentes a las de las mujeres de más edad. Una mujer que es diagnosticada con cáncer de mama en la segunda, tercera y principios de la cuarta década de vida presenta, tanto física como emocionalmente, retos particulares por la etapa que atraviesa.

En distintos estudios se ha identificado que las mujeres jóvenes presentan mayores niveles de alteración emocional, de estrés relacionado al temor de que el cáncer avance, recurra o incluso puedan morir, así como la preocupación del efecto que el diagnóstico puede generar en sus seres queridos. Algunos otros temas asociados a la edad joven son las preocupaciones sobre la fertilidad, la demanda del cuidado a los niños y en algunos casos ser parte indispensable de la seguridad financiera del hogar.

En todos estos aspectos las mujeres jóvenes califican peor que las mujeres mayores con cáncer, por lo que se debe prestar atención a su presentación y realizar las referencias apropiadas.

  • Depresión
  • Ansiedad
  • Sueño
  • Fatiga
  • Miedo a la recurrencia
  • Atención
  • Función sexual
  • Espiritualidad
  • Apoyo social
  • Satisfacción marital
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Factores de riesgo para presentar malestar general:

  • Ser joven
  • Momentos cercanos al diagnóstico
  • Mayor tiempo con la enfermedad
  • Mayores efectos secundarios
  • Pacientes en tratamiento activo
  • Menor apoyo familiar
  • Mayores cambios en la rutina diaria
  • Menor información sobre la enfermedad
  • Menor escolaridad
  • Menores ingresos económicos

El termómetro del distrés es la prueba de tamizaje de malestar emocional más utilizada y estudiada en pacientes oncológicos

  • ≤4 puntos es diagnóstico de distrés leve, puede ser manejado por el equipo médico.
  • Cuando la puntuación es ≥5, debe ser referido a un especialista en Psicooncología.
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No todos los aspectos psicológicos relacionados al cáncer de mama en mujeres jóvenes son negativos. Se ha encontrado que las pacientes jóvenes con cáncer de mama en comparación con mujeres de su edad sin cáncer desarrollan mayor crecimiento personal, incluyendo la capacidad de interacción con otros, cambios espirituales y un nuevo significado a la vida.

Se pueden reforzar estos conceptos en las pacientes para generar tranquilidad y sentido de esperanza.

Recomendaciones:

  • Involucrar en el equipo multidisciplinario a psicólogos como parte del tratamiento integral
  • Detectar a las pacientes que requieren apoyo psicológico/psiquiátrico y referencia oportuna:
    • Negación patológica de la enfermedad
    • Labilidad emocional
    • Dificultad en la toma de decisiones
    • Problemas de adherencia terapéutica
    • Desgaste del cuidador primario
    • Ideación o intento suicida
  • Considerar inicio de tratamiento farmacológico en las siguientes condiciones:
    • Malestar intenso desproporcionado a la gravedad o intensidad del factor de estrés
    • Deterioro significativo en lo social, laboral u otras áreas importantes del funcionamiento
    • Una vez que el factor de estrés o sus consecuencias han terminado, los síntomas se mantienen

Distrés psicológico

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