Supervivencia

¡MUCHAS FELICIDADES!

Haber terminado tu tratamiento es digno de admiración y respeto.

Tómate un momento para disfrutarlo y por qué no, para festejarlo.

Y ahora ¿qué sigue? Es importante saber que debes seguir acudiendo al médico a revisiones periódicas. Además, requerirás mamografías, exámenes ginecológicos y, en algunos casos, exámenes de tus huesos.

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Cuando un cáncer regresa después del tratamiento, se le llama recurrencia: esto es una preocupación muy común en las personas que han tenido cáncer. En la mayoría de mujeres que son tratadas con los estándares actuales, lo más probable es que el cáncer no regrese. Sin embargo, a pesar de todos los tratamientos recibidos existe la posibilidad de tener una recurrencia.

Puede que pasado un tiempo tus temores disminuyan. No obstante, puede que sea útil saber que muchas sobrevivientes de Cáncer de Mama han aprendido a vivir con esta incertidumbre y hoy día viven vidas plenas.

Cuidados médicos

Al terminar el tratamiento anticáncer, el médico deberá seguir valorando a la paciente: tanto para vigilar que el cáncer no regrese, como para para atender problemas derivados de los tratamientos anticáncer.

Para el seguimiento con los médicos oncólogos, se recomienda acudir a sus citas dependiendo del tiempo de seguimiento:

  • Años 1 y 2: cada 3 a 4 meses
  • Años 3 al 5: cada 6 meses
  • A partir del año 5: cada año.

Es importante que el tiempo puede ser variable, y si la paciente presenta malestar o algún síntoma debe buscar ayuda médica lo más pronto posible.

Mamografía

Además, parte de la valoración médica debe incluir cada año una mamografía. Te recomendamos escoger un mes al año para realizártela de forma muy rigurosa cada año.

  • Si te has sometido a una cirugía conservadora de la mama, se necesitarán hacer mamografías cada año.
  • Si te has sometido a una mastectomía debes continuar con las mamografías anuales de la otra mama.

Examen ginecológico

Finalmente, si la paciente se encuentra en hormonoterapia con tamoxifeno debe acudir anualmente con un médico ginecólogo, para realizar una exploración pélvica y, en ocasiones, un ultrasonido de útero. Esto es de especial importancia porque, a pesar de ser mínimo (menos del 1%), el tamoxifeno confiere un aumento del riesgo de cáncer de endometrio.

Salud Ósea

Las mujeres que fueron tratadas por Cáncer de Mama tienen mayor riesgo de desarrollar osteoporosis, en comparación con las mujeres de la misma edad, ya sea por la menopausia temprana inducida por la quimioterapia o por algunos de los tratamientos recomendados.

Inicialmente la osteoporosis no da ningún síntoma, pero hace que las pacientes tengan un riesgo mayor de fracturas y lesiones importantes, por lo que es muy importante identificar a las pacientes con más alto riesgo de menopausia:

  • Menopausia temprana (antes de los 40 años).
  • Uso de inhibidores de aromatasa (anastrozol, letrozol, exemestano).
  • Mayores a 65 años.
  • De 60 a 64 años con antecedente familiar de osteoporosis y bajo peso.

A este grupo de pacientes se les debe complementar su valoración médica con una densitometría ósea cada 1 o 2 años. La densitometría ósea es un estudio que le permite al médico determinar la calidad del hueso de la paciente, a partir de una especie de radiografías de la columna y la cadera, y de esta manera determinar si requiere algún fármaco complementario.

Se recomienda consumir suplementos que contengan calcio más vitamina D y una dieta balanceada. En caso de diagnosticarse osteoporosis, se requerirán de otros medicamentos para su tratamiento.

Linfedema

El linfedema es la hinchazón del brazo debido a acumulación excesiva de líquido. Las pacientes que tienen mayor riesgo de padecerlo son en las que se retiran los ganglios axilares o si se administra radiación en la región axilar.

No existe un método para predecir quién padecerá linfedema y quién no. Puede ocurrir inmediatamente después de la cirugía, meses e incluso hasta años después.

Si se tiene cuidado, se puede disminuir el riesgo de linfedema o, en caso de que aparezca, se puede mantener bajo control. Una lesión o una infección en el brazo o mano afectada puede contribuir a la aparición de linfedema o empeorarlo, de manera que las medidas preventivas se deben enfocar en la protección del brazo y la mano.

Las principales recomendaciones para disminuir la aparición de linfedema y las molestas relacionadas son:

  • Utilizar el brazo del linfedema para las actividades del día a día (peinarse, bañarse, vestirte, comer)
  • Mantener el brazo elevado apoyándolo sobre almohadas
  • Abre y cierra la mano de 15 a 25 veces al estar acostada
  • Diariamente cuida y limpia la piel del brazo

Además, tu médico te puede recomendar una manga en caso necesario.

Recuerda

  • Uno de los primeros síntomas más frecuentes de la aparición de linfedema es la sensación de opresión en el brazo o mano del lado de la cirugía. Debes notificarle inmediatamente a los médicos o enfermeras cualquier inflamación, sensación de opresión o lesión en el brazo o mano.

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